Equipo

 

Mateo Boffano, 27 años, Fotógrafo

Ser fotógrafo de bodas me dio la oportunidad de acercarme a las personas y conocerlas. Conversar con los novios, preguntarles cómo se conocieron y ser testigo de un día importantísimo en sus vidas. Arranque a sacar fotos de chico. Cuando nos íbamos de vacaciones con mis amigos siempre me encargué de que ese viaje estuviese bien documentando. Lo importante era tener el recuerdo de esos días. Siempre pensé que, quizás diez años después, ver esas fotos revivirían las experiencias y nos devolverían los mismos sentimientos que sentimos en aquel momento. Me sentía el responsable de que eso sucediera. Pero no me bastaba con solo con el grupo de amigos. Comencé a documentar otros momentos increíbles de la vida de otras personas que, hoy por hoy, ya forman parte de mi vida, alimentan mi alma y mis ganas de seguir adelante. Me devuelven esa hermosa responsabilidad de documentar.

 

Mauricio Gomez, 24 años, Fotógrafo

Nací en Montevideo en agosto de 1994. Mis primeros pasos en la fotografía fueron mientras cursaba el último año del liceo en la Escuela Uruguaya de Fotografía con una cámara analógica que se había traído mi viejo de Japón en los 80s. Una vez finalizado el liceo experimenté un poco de todo, incluyendo un año sabático, un tiempo en la Escuela Militar y casi dos años en facultad de medicina. Mientras iba cambiando de gustos siempre mantuve mi interés por la fotografía, la edición de imágenes y mis ganas de tener una comprensión global sobre los sucesos del mundo.

En el año 2013 y con conocimientos más avanzados sobre la fotografía y edición para cubrir eventos sociales, empecé a trabajar junto a Mateo Boffano en su estudio. Desde entonces hasta ahora no he parado.

La fotografía me ha llevado a recorrer varios puntos del mundo como Estados Unidos y Europa y cada vez me abre más puertas.

Al momento de fotografiar me considero más un documentalista que un artista, sin duda se es ambas, pero priorizo primero captar el momento lo más real posible explotando las acciones y emociones dadas antes que inventar situaciones para generar una imagen bella.

 

Juan Martín Alonso, 26 años, Videógrafo

Llevo un romance oculto con lo que considero “arte” y la amo en todas sus facetas. Descubrí que la combinación de imágenes a gran velocidad en conjunto con el sonido era el mejor lugar para ocupar dentro de esta “relación”. Vivo una doble vida, edificando una carrera en el mundo cinematográfico y por otra parte documentando momentos de gran importancia en la vida de las personas. Intento constantemente inmortalizar esos momentos de la única manera que acepto de mi, haciendo poesía audiovisual. El botón REC no es más que un pincel mojándose en óleo, es mi tarea hacer del lienzo una obra que sea de satisfacción absoluta para el espectador.

 

 

Diego Camargo, 22 años, Fotógrafo y Videógrafo

Desde hace un tiempo descubrí mi pasión por la fotografía, el gusto por descubrir la belleza y resaltarla, tanto en las cosas simples como en las más trascendentes. Valoro el poder de las imágenes, como dicen “valen más que mil palabras”. Y en eso trabajo día a día, y sigo aprendiendo y esforzándome para lograr los mejores resultados.

 

 

Nacho Pignataro, 23 años, Fotógrafo y Videógrafo

Soy estudiante de comunicación que prefiere contar historias a través de la imagen y no de las palabras. Me encanta la fotografía documental y creo que dentro de cada boda hay pequeñas historias que hacen único cada festejo. Tengo una gran pasión por la fotografía analógica, qué en una época rodeada de cámaras digitales y celulares, me ayudó a aprender que la fotografía es un medio y lo que verdaderamente importa es la historia que querés contar.

 

 

Francisco Prato, 34 años, Fotógrafo y Videógrafo

Pienso a veces que me inicié tarde en el mundo de la fotografía, y eso me impulsa a todos los días intentar aprender algo nuevo, salir a la calle, captar escenas, sensaciones y emociones.De niño iba guardando en una caja las fotografías de la familia y cada vez que nos visitaba algún amigo o pariente yo aparecía con esa caja, desenfundaba los álbumes y les contaba la historia de cada foto, (aún lo sigo haciendo), están inmortalizadas varias generaciones en esa caja. Mi primera cámara la compré por curiosidad, en una tienda de ramos generales cuando volvía de la escuela, teniendo 9 años, recuerdo que me costó $25, era un cubito de 6 cm de lado y para encuadrar había que levantar 2 aletas de plástico que formaban un rectángulo, y eso era el visor. A los 29 luego de trabajar varios años como jefe de marketing en una empresa, decidí dar un paso al costado y jugarme a una nueva aventura, la cual sin haberlo planeado combinó diferentes facetas artísticas que había transitado en mi vida, como la música y fotografía. Desde entonces estudié la carrera de realizador audiovisual y muchos cursos de fotografía en diferentes lugares. Amo los ambientes y condiciones de luz natural, conocer nuevas historias y poder ser parte de ellas retratándolas y colaborar con su relato. Es un camino sin retorno ni final, del cual me hace feliz aprender día a día.

Francisco Young, 21 años, Fotografo

Todo comenzó a los catorce años en un viaje familiar al interior del país, recuerdo haberle pedido prestada la cámara fotográfica a mi tío y haber desaparecido por el resto del día. Cuando volví después de estar toda la tarde sacando fotos, estaba tan entusiasmado por las fotos que le había tomado a un zorrillo que no note el fuerte olor que traía conmigo, obviamente nadie quería acercase a ver las fotos de aquel hediondo animal. Esa tarde me enamore de la fotografía y desde aquel entonces intento llevar una cámara conmigo a todas partes.

Ahora con veinte años soy un estudiante de producción audiovisual, apasionado por la fotografía analógica, la cual, por cierto me ha hecho más paciente y preciso.
Soy de los que les gusta diferenciar la captura de un momento específico de una obra de arte, he aquí la distinción entre un fotógrafo y alguien que tan solo saca una selfie o congela una situación desde su celular. Creo yo que los fotógrafos no solo congelamos momentos sino que también los creamos al igual que un pintor o un escritor, le añadimos un valor agregado a aquel momento volviéndolo de esta forma, una obra de arte.

 

 

 

Mercedes Cosco, 23 años, Fotógrafa

“Contadora de historias. Así me gustaría poder definirme. Leo compulsivamente desde que tengo uso de razón y escribo otro tanto. Siempre llevo conmigo un cuaderno, plasmo varios divagues personales y alguna que otra cosa que quiero creer que se acerca a la literatura.

Cuando tenía 16, estudié en fotoclub y el contacto con la fotografía analógica abrió mi cabecita de letras a un nuevo mundo infinito que es lo visual. Conocí otra forma de narrar. Hoy estudio cine; y veo como mis palabras de siempre, con una visión estética pueden transformarse algún día en arte.

Este trabajo me da eso: una invitación a ser parte de la magia, a enlazarme por casualidad en destinos de otros y ser yo la contadora de historias que quise ser siempre.”

 

Erika Werner, 23 años, Fotógrafa

“A los 15 años me regalaron mi primera cámara, y ahí, sin darme cuenta, algo que se volvió parte de mi. Hoy, además de estudiar Comunicación Audiovisual, mi mundo gira en torno a la fotografía.
Para mí la fotografía alcanza lo que nadie puede y todos quieren: congela la vida misma, la detiene, la pone en pausa para hacerla perdurar, generación tras generación. Ver fotos de cuando era niña siempre me gustó, es una forma de conocerme un poco más, de descubrirme a través de imágenes y transportarme a momentos que mi memoria no logró conservar.
Es que la fotografía tiene ese poder, nos permite adentrarnos en el interior de cada mundo, de cada persona, cada mirada y cada emoción. Se sabe tanto de quien está al frente del lente, como del que está por detrás, porque cada foto que tomo es el reflejo más puro de mi, de manera de apreciar la vida, de mi sensibilidad ante lo que veo.”

Rodrigo Coitiño, 27 años, Videógrafo

“Mejorar es cambiar; ser perfecto es cambiar a menudo” dijo un inglés sabio. Cuando me encontré con esa frase estudiando la Segunda Guerra Mundial en quinto de liceo, entendí que el cambio, lejos de ser algo problemático, te hace crecer. Nunca imaginé que esa frase me acompañaría para siempre y me alentaría en los momentos de decisiones clave. Hoy formo parte de este grupo increíble de artistas y creativos que ante todo, destaca por su calidez humana. Ser parte de la celebración y alegría de cada pareja en uno de los momentos más importantes de su vida es lo que más me motiva a dar lo mejor de mí en cada nueva boda. Porque como Alexander Supertramp escribió en su diario de viaje poco antes de morir en Into The Wild (mi película favorita) estoy convencido de que “happiness is only real when shared”